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Borges en Mar del Plata 18-8-81

14 junio, 2011

“Ni siquiera me gusta la idea de que me recuerden después de muerto. Espero morir, olvidarme y ser olvidado”, dijo el escritor argentino Jorge Luis Borges en una entrevista en 1973.


Este reportaje es la transcripción del programa de TV que organizó, produjo y realizó el 18 de agosto de 1981 la Dirección de Cultura de Mar del Plata, a cargo de Luis Alberto Lecuna. La emisión se realizó por LU86 TV Canal 8, bajo la dirección de Juan Palmegiani, y para la conducción del mismo fue especialmente elegido el Dr. Ignacio Zuleta, por ese entonces destacado profesor de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Marcángeli, Borges, Lecuna

Zuleta: Hemos caminado esta mañana con Borges, en un hermoso día que casi parecía primaveral, y mirando el mar nos acordamos de Melville…
Borges: Es cierto, que tiene ese primer capítulo sobre el mar y el sentido digamos… mágico del mar ¿no? Esa cosa movediza, cambiante…
Zuleta: Misteriosa…
Borges: …Sí, que viene a ser un símbolo de nuestra vida, un signo de los tiempos también… Qué raro… Días pasados me leyeron un soneto mío que yo había olvidado, y que admite por lo menos un verso afortunado… A ver cómo es… Lo digo: “Antes que el tiempo se adueñara el día…” Antes que tal cosa…
No… espere… “El mar, el siempre mar, ya estaba y era…” Y yo había escrito muchos poemas sobre el mar, muchos cuentos, pero creo que esa línea puede rescatarse, bueno, siquiera durante un minuto, ¿no?, “El mar, el siempre mar, ya estaba y era…” lo demás es olvidable y ha sido bueno, claramente olvidado.
Zuleta: Usted es ha sido el que ha rescatado quizás para el conocimiento de nuestra lengua, a través de sus traducciones a Melville, precisamente.
Borges: Si.
Zuleta: Recientemente, recuerdo una edición de sus novelas cortas.
Borges: Sí, una novela corta de él, pero qué raro pensar que casi todo lo que se ha pensado, soñado y escrito y eventualmente publicado en América, en las Américas, provenga de una región, la de New England. Piense usted que la Historia no sería lo que es, que no seríamos quienes somos – ya que la Historia es una entidad – sin Emerson, sin Melville, sin Emily Dickinson, sin Thoureau, sin
Hawthorne, sin Henry James…
Zuleta: Que todos pueblan la misma región…
Borges: Sí, todos eran vecinos, y muchos de ellos eran hombres genios, en cambio hay, bueno, otros países, otras regiones relativamente estériles, comparando. Yo no sé si los astrólogos tienen alguna explicación para esto…
Zuleta: ¿Usted tiene alguna explicación, Borges?
Borges: No, no tengo ninguna. Encuentro que ese hecho es no menos misterioso que el resto del universo, no es menos misterioso que usted y que yo, por ejemplo… Es muy curioso eso… Ah!, no, y me olvido de otro, de Edgard Alan Poe, que nació en Boston.
Zuleta: Efectivamente, claro.
GERALD era de Long Island,
Borges: Bueno, también estaba Marck Twain de Missouri, Abrahnson.
Bueno, en fin, tenemos otro gran nombre, que era el máximo poeta de su tiempo, Frost, que aunque nació en California, se identifica como un poeta de New England.
Zuleta: Robert Frost…
Borges: No sé si he mencionado a Emily Dickinson, creo que sí, a quien está traduciendo ahora una gran escritora, que espero no olvidemos, Silvina Ocampo, que está preparando un libro, una antología, de Emily Dickinson.
Zuleta: Que ha sido recordada en Buenos Aires, no se si usted sabe…
Borges: Si, me dijeron en una pieza de teatro.
Zuleta: Que se llama “Emily”, que tiene mucho éxito en Buenos Aires en este momento.
Borges: Sí, pero no la he visto
Zuleta: Hay un revival de Emily Dickinson, ¿no?
Borges: Y con toda razón. Ahora, qué raro! Ella era amiga de Emerson, cambiaron muchas cartas. Ella dijo, frase que solemos olvidar, que la publicación no es parte esencial del destino de un escritor. Que lo importante es soñar, escribir, pero que en cuanto a publicar, eso es aleatorio. Y casi toda su obra se ha sido publicada póstumamente. Se encontraron en casa de ella, yo estuve en su casa, uno de esos pueblos de New England
Zuleta: Angeles
Borges: Si, exactamente, sí. Sin embargo son lugares distintos, como las ciudades del norte de Italia, por citar un ejemplo ilustre… Bueno, se encontraron cajones de la casa que estaban llenos de versos, y juntándolos se han publicado ediciones más o menos completas, aunque siempre aparecen cartas porque ella
gustaba mandar cartas en verso, y muchas naturalmente se perdieron. Qué raro, era la mujer más sola…quizás…
Zuleta: Vivió recluida años…
Borges: Sí, …y quizás más apasionada de América o de las diversas Américas, y que ha dejado esa obra espléndida. Yo recuerdo estos versos ahora:
” Farewell is all we know of heaven, and all we need of hell…”
“La despedida es todo lo que sabemos del cielo, y todo lo que
precisamos del infierno…”
Ese carácter dual de la despedida ¿no?. Es quizás el modo más intenso de estar con alguien, de saber que esa vez es la última, la despedida es quizás la forma más vívida de la presencia , ya que contiene toda la riqueza de la ausencia, de la inmediata ausencia, además. “…and all we need of hell” “Y todo lo que precisamos del infierno…” Con eso nos basta, con eso tenemos cielo e infierno…
Creo poder recordar tantos versos de Emily Dickinson…
Zuleta: Aquí Emily Dickinson nos habla a través de Borges, como esta mañana, por ejemplo nos hablaba Paul Groussac…
Borges: Yo no me atreví nunca a conocerlo a Groussac. Como era un hombre muy rígido, que me daría mi merecido, Ernesto Palacio quiso presentármelo, yo no me animé a conocerlo, como casi no me animé a conocerlo a Lugones tampoco, y luego nos dimos valor Eduardo González Lanuza y yo. Fuimos a visitarlo a Lugones. Cada uno tenía miedo de que el otro lo viera no sé, un poco adulador de Lugones. Fuimos muy impertinentes con él. Lugones, que era un hombre muy inteligente se dio cuenta de eso, y nos perdonó nuestra impertinencias, lo cual era raro en él, un hombre tan severo, tan difícil, pero se dio cuenta de que éramos impertinentes por timidez, o por no ser demasiado elogiosos, ya que lo dos profesábamos el culto a Lugones. No podíamos ver una puesta de sol, todos los muchachos del momento sin recordar:
“Y muero como un tigre al sol eterno…”, por ejemplo, o pensar un jardín sin recordar: “El jardín con sus íntimos retiros / al otro lado del sueño, fácil jaula…”
En el caso de Groussac yo diría que lo más importante no es cada uno de sus libros, sino el estilo. El hecho de que él encontró una música nueva del castellano. Y Alfonso Reyes que fue tan indulgente conmigo, a quien siempre me es tan grato recordar, me dijo: “Bueno, Groussac me ha enseñado cómo debe escribirse el castelllano”. Eso me lo dijo Reyes, quizá el mejor prosista de la lengua castellana, en este o en otro siglo, de este o del otro lado del Atlántico.
Zuleta: Sería en este caso Groussac, siendo nuestro “Conrad” …
Borges: Es cierto, sí. Qué trágico el destino de Groussac. Porque el escribió: “Ser famoso en la América del Sur, no es dejar de ser un desconocido”. Lo cual es cierto, entonces. En el suelo americano él no era famoso, y ya no podía serlo, y no aspiraba a serlo.
Zuleta: Pero nos enriqueció.
Borges: Nos enriqueció, y él no sabía que cumplía con ese destino platónico suyo de enseñar el buen manejo del castellano a quienes solían perderlo, en lo que Lugones llamaba: “prosa de sobremesa”, o en una prosa muy retórica en el sentido más melancólico de la palabra. Y si algo se ha hecho después, fue gracias a Groussac y gracias a Lugones…

Zuleta: Bueno, estamos recordando la figura de Lugones, al que hemos mencionado, y Lugones es uno de los primeros poetas que introduce el tango. Usted recuerda, habla de la habanera por allí, y luego…
Borges: Si pero a él personalmente no le gustaba. Él dijo “ese reptil de lupanar”. Al mismo tiempo, él me recitó versos que él decía que eran de Contursi, que yo creo escritos por él. Porque yo he hablado con la hija de él, que se llama Gladys Contursi, inevitablemente, ¿no?. Bueno, Gladys es Claudia en galés, sí. Y él me
recitó unos versos que no recuerdo ahora, que él atribuyó a Contursi y que yo creo que eran invención de él. El usó el nombre de Contursi como rima en Lunario Sentimental, rimándolo adecuadamente con “cursi”.
Zuleta: Usted ha escrito tangos…
Borges: No. No he escrito un solo tango en mi vida. He escrito muchas milongas. A mí la milonga me parece, bueno, superior al tango, desde luego. El tango viene a ser como la decadencia de la milonga, sobre todo el tango sentimental, y sobre todo lo que se ha dado en llamar tango ahora que no se parece a un tango, ¿no?. Lo que escribe este señor ¿Cómo se llama? Pianola… No sé cómo…
Zuleta: Piazzolla
Borges: Ah!, bueno, “Piazzolla”, como quiera usted… No. Yo he escrito muchas milongas. La milonga corresponde, creo realmente a la tradición popular. La milonga es algo que le hubiera gustado digamos a Ascasubi por ejemplo, y no porque el tango no le hubiera interesado. Él no podía conocerlo. Hay una estrofa del Martin Fierro, que se habla de un baile, y él busca esas tres rimas, que son
chandango, fandango y creo que guarango, y si la palabra tango hubiera estado disponible, él la hubiera usado. Pero creo que era imposible, ya que el Martín Fierro se publica en el año setenta y dos, y se supone que el tango nace en los prostíbulos, puede ser del Rosario, en un barrio que se llama Sunchales, en Rosario Norte, en los prostíbulos de la calle Yerbal, al sur de la península de
Montevideo, o en lo que se llamaba el barrio tenebroso de Buenos Aires, los lupanares de Lavalle y de Junín, que eran en el centro de la rufianería entonces.
Los instrumentos del tango según un soneto de Marcelo Delmaso eran piano, flauta y violín. Creo que en la Boca usaban ya un instrumento alemán, el bandoneón. En cambio la milonga. era popular y usaba un instrumento popular, la guitarra, ya que antes en Buenos Aires, uno no podía caminar por la calle sin oir no digo gente que tocaba la guitarra, pero sí gente que templaba la guitarra, no se si sabían tocarla. Yo he sido amigo de payadores, y tengo la impresión que no sabían tocar la guitarra, sabían templar la guitarra, sabían dos o tres acompañamientos, y luego podían payar incesantemente, pero no tenía ningún sentido lo que decían, ya que al pueblo lo que le interesaba era la forma, si los versos eran más o menos octosílabos, todo andaba bien, en cuanto al sentido, nadie se preocupaba.
Yo recuerdo con Mastronardi una noche, entramos en un almacén, en la calle Canning, en Palermo, y un señor con una guitarra nos saludó, y nos dijo algo a nosotros:
“Siéntese con eminencia / en el sillon soberano / si se sienta su
presencia / se habrá sentado lo humano”, lo cual no quiere decir absolutamente nada, pero son versos bien medidos y que riman, lo cual era lo importante para los payadores.
Zuleta: Ahora usted, enfrente al tango no tiene gustos entonces
definidos, usted lo rechaza como forma o…
Borges: Es algo sentimental que me desagrada, pero no los tangos viejos, los que se escribían cuando yo era chico, que eran dos : El Choclo y La Morocha. Yo creo que se hicieron otros tangos… Entonces había era mucha música sentimental, mundana, francesa, hecha de estilos, desde luego muy tristes, la zamba no había llegado a Buenos Aires, tampoco, y el tango se oía muy de tanto en tanto. Usted puede vivir en Buenos Aires sin escuchar un tango nunca. Creo que en Montevideo pasa lo mismo, ¿no?, que sin embargo son las dos ciudades
del tango. Ahora milongas he escrito muchas y todas tratan de hombres reales, es decir, de cuchilleros o de uno de mis barrios, Palermo, sobre todo del lado de la penitenciaría, en los fondos de la Recoleta, que lo llamaban “la tierra del fuego”, y otras más recientes, de cuchilleros de Turdera, cerca de Adrogué, cerca de Lomas. Es decir, del norte y del sur.
Zuleta: Y usted escribió esta milongas pensando en la música que luego se puso, o iba a componerlas como poemas?
Borges: No, a mí me propuso esa posibilidad Guastavino, que me dijo
“Usted va a escribir unas milongas” y yo le dije :”No sé, yo creo que
no”, pero una mañana me desperté, y sin querer, ya había compuesto
una milonga, y se la dí a él, creo que se llama “Milonga de los dos hermanos” está basada en un hecho que ocurrió en Turdera. Yo estuve hablando hace un mes, con la sobrina de uno de los asesinos, uno que mató a su hermano.Y Felix De la Paolera tiene una fotografía muy linda del rancho de los Iberra. Frente al rancho de los Iberra hay un árbol, no sé que árbol será – en botánica soy tan
exiguo como en mis otros conocimientos – pero sé que está lleno de herraduras, puestas ahí para desear buena suerte, no se cuántas había… quince o veinte herraduras, y creo que ya no existe.
Esa fotografía fue sacada hace muchos años, y De la Paolera la tiene… De la Paolera que me vincula tan gratamente a Cuyo, donde me doctoraron por primera vez en la vida, y después otras universidades han plagiado a Cuyo… Harvard, La Sorbona, Tucumán, La Plata, Oxford, todas esas… Ese doctorado es el que me conmovió más, claro.
Y era el primero. Jamás había soñado ser doctor. Yo era un vago bachiller ginebrino, pero llegar a doctor, así en un acto en un gran teatro, fue una gran sorpresa para mí, y eso llegaba desde tan lejos, desde Mendoza. Más lejos antes que ahora, ya que viajamos entren, salimos al alba de Retiro, y llegamos al alba del otro día a Mendoza, y Félix de la Paolera había estado toda la noche caminando de arriba a abajo, sin dormir… Bueno, no había mucho que hacer en
Mendoza, nos esperó en la estación y nos llevó al hotel. Y al lado del hotel recibí ese doctorado que me ha conmovido más.
Zuleta: ¿Podemos hacer una pausa, Borges?
Borges: Sí…

Zuleta: Estuvimos hablando de la milonga, y yo recuerdo que en uno de
los filmes que se hicieron sobre libreto suyo y de Bioy, se cantaba una milonga muy hermosa, era en la película “Invasión”
Borges: Sí, pero ese libreto fue muy cambiado, habían barajado el orden cronológico de la historia. No sé porqué lo hicieron. Habían barajado de tal modo la película. Habían empezado por el fin, luego venía el principio, luego la parte del medio. Porqué se hizo así, no lo sé. Yo suministré creo que dos de las muertes, pero yo no soy responsable del texto y menos del orden en que se filmó.
Zuleta: Ahora usted, junto con Bioy Casares…
Borges: Hicimos dos films: “Los orilleros”, y “El paraíso de los creyentes”.
Zuleta: ¿Se filmaron?
Borges: No creo que no. Nosotros tuvimos escasa fortuna cinematográfica, o mucha porque a lo mejor eran malos los films… No se sabe.
Zuleta: Pero historias suyas fueron filmadas…
Borges: Pero con escaso éxito , salvo una que incluso es muy superior al original, lo cual no es decir mucho: “Hombre de la esquina rosada”, por René Mugica. Luego hubo una película muy disparatada, llamada “Días de odio” – el director luego me pidió disculpas por lo que había hecho – que era realmente absurdo, basada en un texto mío, basada en un cuento mío Emma Sunz
Y ahora creo que han hecho un film que adolece de incesto, de homosexualidad, de esos factores, sobre el cuento mío “La Intrusa”, no sé cómo lo han conseguido, manchado de homosexualidad e incesto y pero parece que se ha hecho…
Zuleta: ¿Podrá verse, con todo eso?
Borges: No. Espero que no, espero que lo raspen todo. Ahora yo no sé si es posible censurar algo omitiendo algo. Si un texto está contaminado, digamos, no puede cambiarse. Por ejemplo, una gran novela, “The picture of Dorian Gray” de Wilde, está de algún modo manchada de homosexualidad, aunque no se menciona eso en ningún momento. De modo que yo no creo que la censura pueda proceder por mutilaciones, puede proceder por omisiones o por prohibiciones.
Mutilaciones no sirven.
Zuleta: Ahora, usted no había puesto todo esto en la Intrusa?
Borges: No, nada de eso. Yo precisamente había hecho que los personajes fueran hermanos, para alejar toda sospecha de una rivalidad. Pero ahora resulta que no, que se consigue eso, que además de hermanos, son homosexuales, de modo que mis previsiones han sido malas, han sido contraproducentes
Zuleta: Un editor, hace algunos años, recogió sus crónicas de cine.
Borges: Sí, pero esa colección fue mal hecha, porque faltan las principales. una revista que dirigió Carlos Vega. Se basaron en lo que yo publiqué en Sur, y sólo pusieron. Ahora por qué el investigador no se tomó el trabajo de consultar
quizás otras publicaciones, yo no sé. Yo prefiero no ser juzgado por esa colección incompleta.
Zuleta: Qué cine le gustaba Borges, como crítico y como expectador?
Borges: Me gustaban mucho los films del oeste, y siguen gustándome, a pesar de mi ceguera. Me gustaban mucho los filmes épicos de Joseph Von Stenberg, no los que hizo con Marlene Dietrich, que eran lamentables, pero aquellos films llamados por ejemplo, “La ley del hampa”, “La batida”, esos films en los que trabajaban Bancrof y Colery yo he comentado esos films, que me gustaban muchos. Esos films épicos, digamos… Y creo que Orson Welles, que nos dejó ese film “Citizen Cane”, es un discípulo, en todo caso digamos, un heredero de Von Stenberg. Silvina Ocampo me dijo que el mejor film que había visto era “El Conde de Chicago”, también de gangsters.
Ahora, todos sentimos, cuando empezó el cine hablado, que eso emprobecía al cine, era una lástima que el cine, que era un lenguaje de imágenes, oral, cayendo inmediatamente en manos de la ópera. Todos pensamos: “-Qué lástima, que ahora es hablado”… A quienes nos gustaba el cine, lo sentíamos de ese modo, lamentamos eso.
Zuleta: Era cargarlo de anécdotas
Borges: Sí, de anécdotas y al principio, era intolerable porque eran simplemente óperas fotografiadas. Usted veía abrir la boca a Jeannette Mac Donald o a Maurice Chevalier, no son espectáculos tan agradables que digamos… ni el énfasis de la fotografía.
Me gustaban mucho las películas de Buster Keaton. Me parece muy superior a Chaplin, y que tiene la ventaja de no ser nunca sentimental, en cambio Chaplin era vanidosamente sentimental desde el principio hasta el fin en sus películas.
Zuleta: Y se dice que Chaplin nunca toleró el sonido.
Borges: Él pudo trabajar con los mejores actores del mundo, pero prefirió trabajar con una serie de mascotas, digamos, donde él tenía siempre el rol principal. El personaje que provocaba risa o lágrimas era él… donde él siempre tenía el personaje principal. Yo creo que las primeras películas eran buenas, por ejemplo, aquella que se llamó “La Quimera del Oro”, “The Gold Rush”… Una linda
película.
Últimamente , he visto poco cinematógrafo, no se si la opinión de un ciego puede ser muy valedera… Después vino la ceguera, así que no tengo derecho de hablar del cinematógrafo, aunque he oído muchas veces “West Side Story”
Zuleta: La película musical, donde aparecen los riqueños
Borges: los portorriqueños, que más bien parecen andaluces…
Zuleta: ¿La música le resulta grata?
Borges: Me gusta Gershwin, desde luego… y Porgy and Bess
Zuleta: Borges ha sido aficionado a la música. ¿Qué le dice la música a Borges?
Yo no puedo hablar de música, soy un sordo musical, aunque me enternecen mucho los blues, los spirituals, y sin ningún derecho, la música de Brahms.
Yo no sé si seré poeta o no… Y qué raro! Los músicos…Los poetas no sienten o no sentimos, cosas distintas no sienten la música del verso.
Yo creo tener oido para el verso y para la prosa. Yo creo que hay oído para el verso y para la música o para lo que se llama música. Bernard Shaw hablaba de “rol music”
Zuleta: Rubén Darío
Borges: Y a quien le gustaba la música era Shakespeare, que habla mucho de ella.
Zuleta: Hablábamos de Lugones en su momento, y ahora ha salido Darío.
¿Significa algo Darío para la formación de su poética?
Borges: Yo creo que Darío tiene ante todo, una importancia histórica. Él renueva muchas cosas. No sé si fue un poeta. Yo creo que no. Yo creo que su importancia fue digamos, métrica, sobre todo, como la de Lugones también, haber innovado pero no sé si eso basta para ser un poeta. Quizás sobra, pero ya es otra cosa. No sé si en una antología debe figurar.
Pero se tiende a juzgar a los escritores por su importancia en la historia de la Literatura.
Por ejemplo, yo creo que Capdevila, era un gran poeta, pero como no ejerció ninguna influencia, no se lo recuerda. Banch, tiene un libro espléndido, no se lo recuerda. En cambio hay poetas menores que han modificado el curso de la
literatura. Son recordados por los lectores.
Creo que son dos hechos distintos. Lo importante es no haber influido en la historia de ese género, sino ser excelente en ese género, ser inolvidable en ese género..
Zuleta: La obra de Joyce, “Ulises”, es una obra que tendría esa importancia histórica
Borges: Pero qué raro que la novela no depende de líneas, tampoco de
páginas, tampoco de capítulos, sino del conjunto, Dédalus y
Bruce, pero no los conocemos, en el sentido en que conocemos digamos los personajes de Conrad.
En el caso de Joyce quedan frases irreproducibles.
Zuleta: Quiza era un poeta que no encontró su género. En las poesías que había dejado, ya había encontrado su voz. No sé porqué se le ocurrió dedicarse a la novela menos verbal, digamos, ya que la novela es ante todo el recuerdo que la novela deja…
Sin embargo uno recuerda el mundo, o el mundo de Dickens o el mundo de Conrad, o el mundo de Cervantes
Zuleta: De los escritores españoles contemporáneos, quizás Unamuno es uno de los que con los cuales más se identifica usted.
Borges: No como modelo de estilo, ya que buscaba la fealdad, la oquedad, pero sí como un hombre que es un pensador incesante
Zuleta: ¿Qué obra recuerda usted de Unamuno con mayor afecto?
Borges: Los ensayos. Yo creo que los ensayos. Creo que la vida de Quijote y Sancho fue un error, a ser un poeta ya que sin él no existe. Creo que Cervantes lo madrugó a Unamuno, ¿no? Yo perdí mi vista como lector en el cincuenta y cinco. Una antología de Quevedo, una antología de Lugones.
Zuleta: Quizás los españoles se hicieron más eco de la polémica aquella que hubo, entre Lugones y Herrera… Quién habá plagiado a quién…
Borges: A los crepúsculos del jardín, pero si uno piensa que habían sido publicadas en revistas tan poco esotéricas como Caras y Caretas, indiscutible. Herrera había muerto, él había sido amigo de Herrera, la viuda vivía. Pero luego, cuando Lugones muere, en el año 1938, tres escritores orientales, repiten esa anécdota, ese hecho… Todos ellos sabían que Lugones era el maestro, y lo dijeron muy honrosamente.
Zuleta: Ya podemos bajar un poco la luz, ¿no?
Borges: Creo que sí…

Lecuna y Borges, en las inmediaciones de la Villa Victoria
Mar del Plata, agosto de 1981

Fuente: /borgesmardelplata.blogspot.com

jueves, junio 11, 2009
Borges en Mar del Plata

“Por eso digo que, de alguna manera, además de la entronización que hace el discurso universitario que por ahí anda diciendo “¡Hay que hablar de Lamborghini!” se me ocurre que a esos textos no le veo futuro en la literatura argentina. ¿Cuál es el futuro de esos textos? Porque Borges ha inflamado la sensibilidad argentina. En la playa, en Mar del Plata, hace diez años, todo el mundo hablaba con metáforas borgeanas sin haber leído a Borges. Cambió el estilo argentino, cambió la narrativa argentina, la narrativa de todos los días, de la vida cotidiana. “Hace un sol escandaloso”: en los años cuarenta nadie hubiera dicho esto. Los jóvenes universitarios hablan borgeanamente sin saberlo, los jóvenes aun analfabetos, y hablo de los jóvenes de la Facultad, esos son analfabetos cultos; bueno, hablan como Borges, sin haber leído a Borges.”

Fuente: golosinacanibal.blogspot.com


viernes 18 de junio de 2010
Mural evocando a Borges en Mar del Plata

La ciudad que Jorge Luis Borges escogió para escribir algunas de sus imborrables historias inauguró en el 24 de agosto del 2000 un gigantesco mural situado en la plazoleta que lleva su nombre, en la esquina sudoeste de San Martín y La Rioja.

La obra pertenece al dibujante Miguel Antonio Repiso, conocido como Rep. Mide 9 metros de alto por 14 de ancho, y en su construcción se utilizaron 3200 cerámicos de 20 centímetros de lado, lo que la convierte en una de las más grandes del país.

La imagen, coloreada con tonos pastel, muestra la zona céntrica de la ciudad vista desde el océano y sobre el horizonte se levanta la figura de Borges, con las manos descansando en su bastón. Los edificios y los principales paseos están representados por libros cerrados y semiabiertos, parados y acostados. Allí se reconocen Punta Iglesia, el muelle de pescadores de la Playa Bristol, el complejo Casino y Hotel Provincial y los rascacielos más conspicuos del balneario.

Fuente: oyeborges.blogspot.com

Homenaje a Borges en el Festival de Mar del Plata
Presentan “Alrededor de Borges”, una sección especial dedicada al escritor con la proyección de 17 películas sobre su biografía y obra.

Con la presencia de María Kodama, se presentó la sección especial que diseñó el Festival de Cine de Mar del Plata para homenajear a quien es uno de los máximos exponentes de la literatura argentina.

El apartado cuenta con 17 películas divididas en ocho programas que incluyen cortos y largometrajes, tanto de ficción como documental y experimental. En la sección especial el Festival profundiza en la biografía y obra del fallecido escritor argentino y en su relación con el séptimo arte.

“Alrededor de Borges” incluye varios trabajos y piezas con imágenes del escritor, una de ellas grabada por él mismo, en donde personifica al personaje de un cuento de su autoría.

Se trata de “Borges: un destino sudamericano”, obra dirigida por José Luís Di Zeo entre los años 1976 y 1978, que combina una entrevista en la que el autor repasa su vida con una película basada en uno de sus cuentos y protagonizada por Borges a los 76 años, ya ciego, en una faceta poco conocida: la del Borges actor.

En “El sur”, uno de sus cuentos favoritos, es el eje central de esta narración, que establece un paralelismo entre el protagonista y el propio autor y donde el escritor encarna a Juan Dahlman en su camino a cumplir su destino final.

Más allá de la sorpresa de ver al escritor encarnar a un personaje, que además interpreta una vida inspirada en su propia biografía, quizá lo más llamativo para el espectador es la narración de boca del propio Borges de la triste anécdota que le cambió la vida: “iba a visitar a una amiga, subiendo las escaleras sentí que algo me rozaba la frente, y cuando ella me abrió la puerta y vi su cara de espanto, me llevé la mano a la frente y la vi llena de sangre”, relata en el film, dirigido por Jose Luis Di Zeo y presentado en el Festival por la compañía Management Cultural, promotora de proyectos culturales.

El accidente, ocurrido por chocar con una ventana, desembocó en una septicemia que le puso al borde de la muerte y le provocó delirios nocturnos que más tarde trasladaría al protagonista de “El sur” y que en el documental relata con insólita naturalidad.

Di Zeo explicó que las imágenes de Borges como protagonista de “El sur” estuvieron treinta años encerradas en un armario hasta que fueron rescatadas por una productora.

A su turno, María Kodama afirmó que “me gusta muchísimo que lo homenajeen por dos motivos: primero porque es una temática sobre la obra de Borges y después porque a él le encantaba el cine, íbamos siempre a ver películas”.
También destacó la alegría que le hubiese generado a Borges que se recuerde su literatura, que sirvió como fuente de inspiración a cineastas de épocas y culturas distantes.

En el 2007, Di Zeo estrenó en Madrid esta película, que luego fue presentada en Buenos Aires y este año en Chubut. El director considera la pieza como la “más importante” de su carrera.

“Pienso en la muerte como una de las grandes esperanzas que tiene el hombre, y espero que nadie se acuerde de mí cuando muera porque seguiré viviendo de alguna forma y yo quiero descansar”, confiesa el escritor en la entrevista incluida en el documental.

El ciclo incluye también el corto “Borges”, de Luis Ángel Bellalba, que repasa su biografía a través de sus textos, desde su infancia en el porteño barrio de Palermo hasta la ceguera progresiva que sufrió en la madurez.

La narración se acompaña de fotografías e imágenes de sus lugares favoritos, su casa, la Biblioteca Nacional que dirigió y las calles de Buenos Aires, la ciudad que consideraba “eterna como el agua y el viento”.

Dos adaptaciones cinematográficas de los cuentos “La espera” y “Emma Zunz”, de los directores Fabián Belinsky y Alejandro Angelini, respectivamente, ayudan al público a profundizar en los cuentos borgianos.

El especial se completa con una curiosa pieza, dirigida por Graciela Taquini, en la que la voz del escritor ilustra imágenes de la película de Alfred Hitchcock “Psicosis”, un “film lindísimo” que resultó ser el único que a Borges le dio terror, confiesa en la grabación.

El Festival Internacional de Mar del Plata, el único de categoría A de América Latina, comenzó el pasado día 6 y se extenderá hasta el 16 de noviembre con la proyección de 400 películas de 46 países.
13-11-2008
Fuente: Infobae


Borges, caligrafía.
Fotografia premiada en el Salón Nacional del Ministerio de Cultura y
Educación de la Nación, expuesta en diversas muestras del país y del exterior.

Datos técnicos: Nikon FM, 300mm, Tri-X a 1600 ISO en HC-110 1:31. Doble exposición : 1/60 seg. y 1 segundo en el mismo negativo.

Fuente:Borges en el Teatro Auditorium, Mar del Plata 1981. Fotografías de Wald Fulgenzi.
retratosautorretratos.blogspot.com
14 de junio se cumplen 25 años de la muerte de Jorge Luis Borges, su obra sigue vigente y actual…
Este es Nuestro humilde homenaje desde la Historia de Mar del Plata.


Fuente:delcastilloencantado

Algunas Frases de Borges Eterno…

He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.

La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.

Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.

Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo.

Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.

Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.

Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.

Me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que no lo soy.

El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: “Es envidiable”.

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.

No eres ambicioso: te contentas con ser feliz.

Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo, como poco. Yo diría que mis únicos vicios son El Quijote, La divina comedia y no incurrir en la lectura de Enrique Larreta ni de Benavente.

Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso.

Soñar es la actividad estética más antigua.

He firmado tantos ejemplares de mis libros que el día que me muera va a tener un gran valor uno que no lleve mi firma.


Borges Eterno…

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