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Nueva Marcha de la Esperanza

8 diciembre, 2010

Nueva Marcha de la Esperanza

“El amor es capaz de los imposible” es el lema de la convocatoria.

El próximo sábado, a partir de las 16, se realizará la 37ª Marcha de la Esperanza bajo el lema “El amor es capaz e los imposible”. La tradicional peregrinación partirá de la Gruta de Lourdes y concluirá su extenso recorrido en la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia. La Diócesis de Mar del Plata organizó idénticas manifestaciones de fe para Balcarce y Pinamar, donde marcharán el 5 y el 8 de diciembre, respectivamente.

Tal como ocurre cada diciembre, la Iglesia local se une para realizar la Marcha de la Esperanza, una iniciativa que surgió durante el obispado de Monseñor Eduardo Pironio y que se realizó en forma ininterrumpida hasta hoy.

Bajo la consigna “El amor es capaz de lo imposible”, los fieles caminantes se concentrarán a las 16 en la Gruta de Lourdes y de allí recorrerán distintas iglesias, como la de San Antonio de Padua (Elpidio González 203); Jesús Obrero (Lisandro de la Torre e Irala); San José (Matheu 3349) y Asunción de la Virgen (Santa Fe 2982), para finalizar en la Catedral con la celebración de la Santa Misa.

La celebración estará encabezada por el administrador apostólico de la Diócesis de Mar del Plata, monseñor Juan Alberro Puiggari.

100 años

Hoy, en el día de la Inmaculada Concepción de María, monseñor Juan Alberto Puiggari -actual administrador apostólico de la Diócesis- celebrará la misa en acción de gracias por los 100 años de la Capilla Inmaculada Concepción del Instituto Saturnino Unzué. La eucaristía será a las 12 en el templo ubicado en Jujuy 77.

Por otra parte, a partir de hoy quedará inaugurada la “Expo-Pesebre” en la Reducción Nuestra Señora del Pilar ubicada a orillas de la Laguna de los Padres. Este histórico lugar de Mar del Plata albergará a una particular e interesante muestra de 130 pesebres nacionales a internacionales. La misma podrá visitarse todos los días de 10 a 18 en la mencionada Reducción, que se encuentra en el kilómetro 12 kilómetros de la ruta 226.

La exposición cuenta con artesanías en barro del Noroeste Argentino y de madera de nuestra ciudad, destacándose los pesebres traídos de Belén, Palestina; del Monte Sinaí, Egipto; España; Italia; Austria; Colombia; Venezuela; Paraguay y Perú, entre muchos otros.

8 de Diciembre Feriado Nacional – Feriados Turísticos

Fuente: http://www.lacapitalmdp.com
08-Dic-2010

Hoy hay que armar el árbol de Navidad

De acuerdo a la tradición, el 8 de diciembre se debe armar el árbol de Navidad, en coincidencia con el Día de la Virgen. La historia de esta ceremonia.

La tradición impone empezar a armar el árbol de Navidad el 8 de diciembre, en coincidencia con el Día de la Virgen, y culminar de hacerlo en Nochebuena colocando en su cima la estrella, en recuerdo de la que guió a los Reyes Magos hasta Belén.

Pero la vida moderna lo ha apurado todo: en la mayoría de los hogares, tanto el árbol como el pesebre se arman enteramente el 8 de diciembre y se desarman el 6 de enero, desafiando los tiempos y los simbolismos.

Por ejemplo, aquel que dice que el árbol debe tener entre 21 y 28 adornos esféricos, dependiendo de la cantidad de días que ese año tenga el Adviento, que marca el inicio del año litúrgico cristiano y comprende los cuatro domingos anteriores a la Navidad.

Para el común de los mortales, elegir el color de las esferas depende del estado de ánimo y de la “suerte” que se desea: así, vestirlo de rojo deparará pasión; de oro, riqueza; de blanco, paz; de azul, tranquilidad; de amarillo, éxito; de naranja, alegría; de marrón o beige, trabajo; de verde, esperanza.

Pero para los creyentes, el simbolismo es otro: las esferas representan los rezos que se hacen durante el período de Adviento y sus colores responden: las rojas, a peticiones; las plateadas, a agradecimiento; las doradas a alabanza y las azules a arrepentimiento.

La colocación diaria de cada esfera se acompaña de una oración o un propósito; y la estrella que se pone en la punta del árbol representa la fe que debe guiar la vida del cristiano.

Pasado el Día de Reyes Magos, el árbol es despojado de sus adornos y guardado en una caja, si es de plástico, o tirado a la basura si es una rama natural; es decir, que pese la perennidad que simboliza, sobrevive menos de un mes, casi una herejía.

Sin embargo, su origen también lo es: remite a los antiguos celtas, quienes el 21 de diciembre, cuando en el norte comenzaba el invierno, acostumbraban a vestir al roble, su árbol sagrado, y rendirle culto ofreciéndole sacrificios humanos.

Como el roble perdía sus hojas con el frío, los celtas lo adornaban con muérdago (símbolo de suerte y fecundidad, que hoy se pone en las puertas), le colgaban algunas frutas (que dieron lugar a las esferas) y le ataban antorchas (ayer, velitas; hoy, luces) para infundirle protección y vigor.

Cuando se evangelizó el centro y norte de Europa, los cristianos de esos pueblos tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo, cambiando su significado pagano.

Aunque primeramente adoptaron como árbol la cruz, luego cristianizaron esta tradición, reemplazando el roble por el abeto, de hojas perennes, porque su forma triangular recordaba a la Santísima Trinidad. Por su parte, los protestantes, con Martín Lutero a la cabeza, eligieron el pino.

Una interesante tradición popular alemana afirma que el árbol de Navidad tal como lo conocemos hoy se remonta al siglo VIII.

San Bonifacio (675-754), un obispo inglés que marchó a la Germania para predicar la fe cristiana, se sintió profundamente dolido en la Navidad del año 723 al comprobar que los alemanes se preparaban para celebrar el solsticio de invierno sacrificando a un niño a los pies del roble sagrado.

Ante esto, Bonifacio tomó un hacha, cortó el roble, salvó al niño y halló al lado de la raíz del árbol a un pequeño pero verdísimo abeto, que milagrosamente había permanecido intacto.

Lo vio como símbolo del amor perenne de Dios, lo adornó con manzanas (que simbolizaban las tentaciones) y velas (que representaban la luz de Cristo que viene a iluminar el mundo) y le ordenó a cada cristiano alemán llevar un abeto a su casa y cumplir con ese rito, lo que luego se extendió a todo el mundo.

“En invierno, el abeto siempre verde se convierte en signo de la vida que no muere [?] El mensaje del árbol de Navidad es, por tanto, que la vida es siempre verde? si se hace don, no tanto de cosas materiales, sino de sí mismo: en la amistad y en el afecto sincero, en la ayuda fraterna y en el perdón, en el tiempo compartido y en la escucha recíproca”. Lo dijo Juan Pablo II en la Navidad de 2004.

Fuente: http://www.lacapitalmdp.com
08-Dic-2010

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2 comentarios leave one →
  1. 8 diciembre, 2010 14:40

    Happy Hanukkah…

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