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CIEN AÑOS DE UNA CIUDAD SIN FUTURO

2 abril, 2010

Una mirada diferente sobre la historia de Mar del Plata

Una mirada diferente sobre la historia de Mar del Plata

ADVERTENCIA PREELIMINAR

Esta investigación sobre la Historia de Mar del Plata fue realizada en el mes de julio del año 1975 y obtuvo el primer premio en el Concurso Literario organizado por la Municipalidad del Partido de General Pueyrredon con motivo de los Cien Años que la Ciudad había cumplido recientemente.

Razones ajenas al municipio hicieron que el trabajo no fuera publicado en aquella época, pero a iniciativa de su actual Intendente, arquitecto Daniel Katz, con el auspicio de la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad a cargo de Marcelo Marán, la historia escrita en ese entonces pudo por fin editarse, hecho este que agradezco profundamente y que demuestra la atención prestada por las actuales autoridades municipales al desarrollo de la cultura local.

Se ha respetado fielmente lo escrito en ese entonces, sin comentario alguno ni agregado que lo acerque al presente, evitando así acomodar los hechos a la actualidad de la ciudad.

Hacer lo contrario desvirtuaría la investigación y obviamente le restaría honestidad intelectual.

La investigación refleja la verdad histórica, la realidad de lo percibido en aquellos años, cuando ilustres escritores porteños afirmaban que aquí, en esta ciudad, terminaba la calle Florida. Es que Mar del Plata es obra de porteños para porteños y al menos así se vivenciaba en la década del presente trabajo.

No es esta una historia exhaustiva de Mar del Plata pero sí en cambio una investigación de los orígenes de la ciudad, su desarrollo y las distintas etapas atravesadas en su desparejo crecimiento, insertando todos estos pasos dentro de la historia nacional. Es un modesto aporte para poder confeccionar algún día una completa historia de Mar del Plata y su importancia en el país.

El título refleja la pugna que siempre existió entres los diversos sectores de la ciudad que bregaban por darle a su crecimiento un sesgo de servicios o un tinte industrial.

Un año atrás en las publicaciones efectuadas con motivo del Centenario, el mismo Presidente de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción escribía: “Mar del Plata a cien años: la próxima etapa pasará por la industria”. (Diario “El trabajo” 10 de febrero de 1974. Norberto V. Pace), expresiones demostrativas de otras voces y otras ideas para el impulso y progreso de la ciudad.

A treinta años de esta investigación entiendo que no vale la pena discernir si el autor tuvo o no razón en el análisis de aquella realidad. Si en cambio es útil mirar la historia, ahondar en las raíces de todo este proceso, de manera que las enseñanzas del pasado nos permitan un presente más sólido.

No es posible concluir esta ADVERTENCIA PREELIMINAR sin dejar de mencionar que este trabajo se inspira en lo editado entre los años 1972 a 1974 en le Revista “Planteo”, cuando publicamos junto al arquitecto Roberto O. Cova, seis fascículos relativos a la Historia de Mar del Plata bajo el título de: “Historia de la Ciudad que nos Construyeron”, que es en el fondo el dilema apasionante que cubre como un manto silencioso e invisible todo nuestro devenir.

Prólogo

¿Que es Mar del Plata hoy? ¿Qué representa para el país? ¿Qué significó ayer, cuando nació para el ocio en una nación cuyo esfuerzo se había volcado totalmente a la producción agropecuaria?

La realidad muestra una ciudad habitada por cerca de 350 mil personas, construida modernamente, séptima en población entre las demás del país, utilizada para descanso y diversión de numerosos argentinos.

En otras palabras, Mar del Plata configura la ciudad destinada al descanso y el reposo de la República Argentina.

Ello es toda la verdad y a la vez, todo el drama si se piensa en el nuestro como un país semi-industrializado, con crónicos períodos de estancamiento económico, social e institucional, sin resolver los graves problemas que lo aquejan, necesitado de volcar todo el esfuerzo a la producción, en tanto una de sus más grandes ciudades dedica su estructura económica y potencial humano a servir como un balneario1.

Entre las calificaciones de Mar del Plata, acierta aquella que la describe como una ciudad crecida alrededor de la especulación turística, sobre la base de patrones de una sociedad de consumo puro, enclavada sin embargo en una economía de subdesarrollo, con toda la secuela social o incongruencia espacial que ello significa.
Este cuadro configura efectos de variadas causas, ocultos en su historia, porque no hay duda que toda Mar del Plata es la respuesta a un determinado ordenamiento económico-social, a una estructura ideada a fines de siglo por la “generación del 80” y desarrollada en su máxima expresión en las primeras décadas del presente como consecuencia de la expansión alcanzada en la nación. El progreso logrado hoy impide ver el pasado por no relacionarlo con el del país, al que esta indubitablemente ligado.

Bien dice el arquitecto Roberto Cova que “Mar del Plata es un mito nacional y no es fácil acabar con los mitos… Desde aquel viejo ceremonial en el tren nocturno del que tanto se ha hablado aquí y en todas partes, Mar del Plata ha entrado en la categoría de los sueños…,”2.

¿Quiénes y cómo dieron el impulso inicial? Para muchos este impulso ha sido producto de la visión y virtud de pioneros, en cuyo caso la historia de la ciudad se transforma en una crónica llena de audacia y la urbe en el símbolo de la multitud y la felicidad. Para otros este impulso no significa más que “el progreso dependiente” avasallado de todo intento de autonomía, destruyendo las posibilidades de desarrollo de una industria local. Aquel viejo progreso de principios de siglo, es hoy el trampolín de la dependencia de la ciudad.

Y la crisis existe y se manifiesta en sus calles, en sus habitantes, comercios e instituciones, a pesar que sólo sugerirlo puede acarrear el anatema de quienes no toleran defectos en este centro de la total felicidad.

Lejos quedó la creencia que buenos veranos serán la salvación de una economía temporaria. Ahora la cuestión es vivir todo el año. El cambio es profundo. Tiene connotaciones dramáticas, producidas por ese progreso que llegó sin golpear a la puerta, trayendo como consecuencia problemas y distorsiones, crecimiento indiscriminado, déficit habitacional, ausencia de desarrollo industrial, existencia de dos ciudades fracturadas (estable una, temporaria otra), destrucción del paisaje natural a costa del crecimiento urbano y deficiencias de servicios públicos3.

Durante mucho tiempo el slogan de gobiernos y ciudadanos influyentes fue “vivir del turismo”. La propaganda oficial enseñaba al marplatense (y aún hoy lo hace) a comportarse amablemente con el turista, conocer sus gustos, interpretar sus deseos. servirlo mejor… Quienes cumplían con todo ello trabajaban por el progreso de la ciudad, el que se resistía socavaba ese espíritu de servicio impuesto por la actividad local.

Pero hoy las circunstancias han variado. La ciudad crecida, multitudinaria, no alcanza a cubrir sus necesidades con el producto del turismo e inclusive esta es una industria en decadencia, dada la crisis de la clase media, casi exclusiva clientela y la ausencia de una política turística inteligente.

Planificar otro tipo de industria en un medio sólo preparado para el turismo, obstinado en permanecer así a pesar del sacrificio colectivo, es una tarea con escasos éxitos. La sola existencia de una ciudad como Mar del Plata en nuestro país nos está hablando de una distorsión grave. Y más grave aún resulta cuando se pretende mantenerla en el estado actual, atada a un destino que parece inexorable. El signo parasitario que le acuñó la aristocracia se mantiene inalterado en el hoy reducto de la clase media.

Desentrañar la vida de la ciudad es una misión complicada pues muchos, nostálgicos de la “belle epoque”, orgullosos del liberalismo que construyó la urbe, convirtieron su historia en una colección de anécdotas y en un catálogo de curiosidades, alejado de la realidad ciudadana.

“La obra maestra de la oligarquía -dice un escritor- a fin de justificar su política ha sido la historia oficial. Ha inventado figuras, ha iluminado otras, las ha exaltado o las ha deshonrado. Cuando no ha podido enterrar a determinados argentinos la oligarquía a través de sus historiadores ha creado maniquíes en vez de hombres”4. Y si esto ha ocurrido a nivel nacional otro tanto se puede afirmar de la historia local, cuya desfiguración ha sido el arma defensiva de muchos intereses.

Asumir una posición crítica ante los hechos que dieron orígen y posterior desarrollo a nuestra ciudad es una invitación a revisar una historia dada. Desde esta perspectiva los valores personales de cada hombre, las virtudes de cada “pionero” pasan a un segundo plano. No se trata de manchar la honradez de las personas al rever los sucesos históricos. Es verdad a pesar de ello.

Los hombres a veces transforman en ideologías sus pequeñas vergüenzas. Así los personajes visibles fueron siempre magnánimos.

“Ejemplar esposo, padre admirable, característico vecino, dinámico hombre de empresa, sacrificado luchador. Nunca se emborracharon, jamás insultaron y ni sospechar en broma que persiguieran intereses económicos. Conducta intachable. Seres irreales.” dice Enrique D. Borthiry5.

Ocurre, prosigue el citado autor, que “en un mundo donde sobre todos los demás valores priva el afán de acumular bienes, Mar del Plata se ha convertido en un símbolo concreto y aterrador.

Y el rasgo auténtico de una dependencia cultural metida hasta las entrañas, con el injerto de la ciudad placentera y la acumulación de bienes (honradamente ganados dentro de un contexto y un sistema de vida) obliga a renegar de este origen”6.

Por ello, quizás, se ha fabricado la historia actual. No es casual que Mar del Plata aparezca siempre incidentalmente en la historiografía nacional, que no se hayan encarado estudios serios sobre su significado o que los realizados nunca alcanzaron el impulso necesario para ser conocidos a nivel masivo…

La instalación y decadencia del saladero, la llegada del ferrocarril británico, al fin un camino de hierro para la colonización nacional y la dependencia local, el descubrimiento de la ciudad balnearia al estilo europeo, la ley de propiedad horizontal potencializadora de una fachada edilicia causante de un progreso distorsionado en medio de periódicas crisis de estancamiento nacional y la actual situación son mojones que jalonan los cien años de esta ciudad y se vuelve imperativo penetrar.

“Ni afán progresista de Meyrelles -vuelve a señalar Borthiryni visiones milagrosas de Peralta Ramos, ni laboriosidad desinteresada de Pedro Luro. Simplemente trazos de la vida de los hombres que buscan mejores condiciones para el usufructo personal y que inevitablemente provocan una actividad que a veces genera fuentes de trabajo. Mar del Plata no surge como un oasis edénico donde hombres virtuosos, sueñan con la dicha de otros hombres. Suponer esto es es una utopía”7.

El presente trabajo no pretende realizar una tarea estrictamente metódica, ni resumir cien años de historia en unas pocas paginas. Sin duda habrá hechos y opiniones más importantes. Una historia exhaustiva, debiera contener una apreciable cantidad de volúmenes porque al fin de cuentas la historia de Mar del Plata es la historia de un siglo de la Argentina.

Solo se intenta analizar aquí algunas de las causas que convirtieran la vida marplatense en dependiente del período de vacaciones bucólico de la aristocracia primero, después de la ascendida clase y por último del turismo de masas en la actualidad.

Un examen completo del “tema Mar del Plata” deba abarcar en primer lugar un estudio de las condiciones generales del país desde la segunda mitad del siglo pasada, la dependencia británica, la ampliación de los dominios de la tierra por la liquidación del problema del indio y un estudio de la inmigración.

En segundo lugar, analizar la traza del ferrocarril y la distribución final de la tierra, la liquidación de los intentos de industrialización de la ciudad por parte de una capa nativa e inmigrante acriollada y no dependiente del exterior, el turismo aristocrático, la influencia de los gobiernos radicales, su diferenciación con la anterior época y el significado desde el punto de vista social y político del peso del “socialismo liberal” en los usos y costumbres de la ciudad.

Debe examinar en su tercera parte el significado del gobierno peronista, el turismo social, los hoteles sindicales, el complejo Chapadmalal y el cambio producido a raíz de ello en Mar del Plata.

Por último completará el estudio analizar el reinado de la clase media en al ámbito nacional acentuando al carácter parasitario de la ciudad. A continuación examinar la crisis de la argentina dependiente y el efecto en esa clase media de la desocupación y los bajos ingresos. Punta del Este como reducto de un determinado sector social. Los trabajadores en Mar del Plata. Villas, departamentos, barrios periféricos como agravante de un mal nacional y el problema industrial signado por la indecisión local de apoyarse en sus propias fuerzas productivas.

Cualquier intento de historiar Mar del Plata no puede pasar por alto estas pautas, sin las cuales estaríamos refiriéndonos a una realidad alejada de todo contexto nacional. Sin embargo nuestro propósito actual no es tan ambicioso. Solo señalaremos características generales de cada época, citando incluso numerosa bibliografía colateral de la realidad nacional que nos ayudará a comprender los procesos de la historia local. No dudamos que ella puede ser un aporte para cuando se confeccione la historia integral de sus cien años.

Nuestro trabajo está dividido en cinco períodos abarcando la primera etapa hasta 1856, año en que Coelho de Meyrelles adquiere los terrenos de la más tarde denominada la “Estancia de Laguna de los Padres”.El segundo período parte de la citada fecha y llega hasta 1886 con el arribo del ferrocarril británico convirtiendo el antigua saladero en incipiente villa de baños estivales. Los años transcurridos entre 1886 y 1916 -tercera etapa-comprenden un dilatado ciclo, que comienzan con los afanes de la generación del 80 por construir una villa exclusiva en al lugar, deseo ampliado al iniciarse el siglo actual por los sectores industrialistas que bautizan a la ciudad con el nombre de “Biarritz argentino”.

La cuarta etapa se inicia en 1916, período de transición caracterizado por el ascenso del radicalismo, el abandono momentáneo del veraneo por parte de la aristocracia, el desinterés del gobierno radical en continuar fomentando la ciudad, la vuelta transitoria de la influencia porteña, el predominio del socialismo democrático en la comuna al cuidado de los intereses de la aristocracia hasta que esta debe abandonar definitivamente el balneario con el advenimiento del segundo mandato de Yrigoyen.

El segundo subperíodo de la etapa, comenzando en 1928, señala una leve restauración conservadora en el poder nacional y local junto al inicio de la afluencia masiva de la clase media. El ultimo subperíodo (1938-1950) atraviesa la inauguración de la pavimentada ruta 2, la ley de propiedad horizontal, la construcción de la ciudad moderna, y concluye con el auge del turismo social, impulsado por el peronismo.

Por fin la quinta etapa se ocupa, desde el año 1950 hasta nuestros días, de analizar las vicisitudes del flamante reino de la clase media, los índices elevados de la construcción que transforma con la migración el aspecto edilicio y social de la ciudad, el nacimiento de los barrios periféricos y las villas miserias, la promoción de Mar del Plata como “Ciudad Feliz”, la agudización del carácter fracturado que invade el ámbito urbano y las consecuencias sociales y económicas de las actual estructuración.

Confiamos con todo ello cumplir los imperativos que dieron origen al título de este trabajo. “Mar del Plata: ¿cien años de una ciudad sin futuro?”

Mar del Plata, julio de 1975.

Fuente:Carlos A. Bozzi es abogado y sobreviviente de La Noche de las corbatas.
Lectura online la introducción y los dos primeros capítulos de “Cien años de una ciudad sin futuro”, escrito en 1975.
Puede bajar el libro completo en formato pdf comprimido (420K) http://www.elortiba.org/zip/bozzi.zip

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