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Plaza Rocha

21 marzo, 2010

CULTURA Y ARTE

Residieron en la ciudad, José Hernández, autor del Martín Fierro, Alfonsina Storni, Victoria Ocampo, el chileno Alberto del Solar (supuesto autor de la leyenda del Torreón del Monje), Juan Carlos Castagnino, Alberto Bruzzone, entre otros.

Habitualmente se piensa, que las obras de los artistas solamente se las encuentran en los museos, pero también existen fuera de éstos, en las plazas y en las calles. Las plazas albergaron y albergan gran cantidad de esculturas en piedra, bronce o fundición de hierro, realizadas por escultores marplatenses o porteños. Algunas fueron pensadas con otras funciones que no eran lo estético, este es el caso de las que evocan a personajes de nuestra historia.

Así la plaza San Martín, alberga al “Padre de la Patria”, la plaza Mitre al presidente argentino Gral. B. Mitre, la plaza Colón a la reina Isabel, Cristóbal Colón y Patricio Peralta Ramos, fundador de Mar del Plata. Así como estos monumentos perpetúan ciertas figuras históricas, otras esculturas rinden homenaje a algunos actores sociales anónimos, como el monumento al El Gaucho, El Pescador y los Inmigrantes, que distinguen a sectores representativos de la ciudad.

Entre las esculturas cuya finalidad principal es la contemplación estética, están las de Alonso, un marplatense que fue obrero de la construcción -picapedrero- y alumno de Castagnino. Entre las obras que le dieron renombre, están el monumento a la madre en la Plaza Mitre y otra en la Plaza San Martín. La Plaza Rocha, alberga una fuente que respondería a estos principios y son tres figuras mitológicas femeninas, que recuerdan la pintura de Botticelli, “El Nacimiento de Venus”.

La pintura mural, cubre las paredes de numerosos barrios y tienen autores diversos, entre los que se pueden mencionar, alumnos de escuelas medias marplatenses o a los de la escuela de Artes Visuales “Martín Malharro”, que se fundó el 4 de junio de 1960. Entre estos últimos, se puede destacar la producción muralista de Julia Verón, que se encontraba en el espacio de la Dgnal. Pueyrredón entre Rivadavia y Belgrano, destruido actualmente por la construcción de un Shopping, como asimismo la obra de Edgardo Arata. Su mural “Homenaje a Mar del Plata”, se encontraba en la Av. Independencia entre Rivadavia y Belgrano. En ella, el autor hacía un recorrido de la historia de la ciudad a través de las imágenes: el paso de Juan de Garay por nuestras costas, la Reducción del Pilar, la fundación de la ciudad, el trabajo en el campo, en la ciudad y en el puerto. En la parte superior el mural tenía una leyenda que decía: “Mar del Plata: suma de esfuerzo, a través del tiempo”. A la fecha, ese mural se encuentra destruido.

Pablo Menicucci, artista con una gran amplitud de recursos y variedad temática, es uno de los tantos plásticos marplatenses de renombre internacional. En el año 1967 recibió el premio “George Braque”, otorgado en París y fue reconocido en numerosas oportunidades en salones nacionales como el Instituto Di Tella y del exterior.

El Museo también existe como una vitrina donde se exponen pinturas, esculturas y determinados objetos culturales o materiales con valor simbólico. Se crearon varios en los que se expusieron obras pictóricas o escultóricas, donde asistía un público selecto para decodificar los mensajes que estas obras transmitían. Se generó así una división entre el público “entendido” y los sectores “populares” que permanecieron alejados de los mensajes. Esta separación entre lo culto y lo popular, permaneció hasta la primera mitad del siglo XX, ya que a partir de allí comenzó una “socialización” o “democratización” de la cultura a través de la divulgación y la simplificación de los mensajes, aunque su objetivo no siempre fue logrado. Muchos de los Museos funcionan en las antiguas residencias de la elite -Ortiz Basualdo, Victoria Ocampo o Villa Mitre- y otras en casas de campo, como la de José Hernández. En el Puerto, el museo “Cleto Ciocchini” que además de algunas obras del pintor, posee objetos relacionados con la actividad pesquera. En la Plaza España, se encuentra el Museo de Ciencias Naturales.

Recién en el año 1969, se habilitó el “Archivo Museo Histórico Municipal”, que en el año 1996 recibió el nombre de “Roberto Barilli”. Allí se mantuvo parte de la historia de la ciudad. Se encuentran fotografías, ropas de la época, cartas, diarios, caricaturas, muebles y también el original del poema póstumo de Alfonsina Storni “Voy a dormir”. Estos objetos se obtuvieron gracias a donaciones de familias marplatenses y porteñas vinculadas a nuestra ciudad. El Museo Tradicionalista “José Hernández” de la Laguna de los Padres, también rescata la historia no ya de la ciudad, sino de la región, a través de objetos vinculados a las faenas rurales, al gaucho y a la realidad de nuestra pampa.

La creación del Museo de Historia Natural, fue en el año 1925 bajo la intendencia de Teodoro Bronzini, donde se destinaba a reunir con fines de cultura popular, los materiales de historia natural y de arqueología de la región y de las aplicaciones modernas del trabajo humano, principalmente de las industrias agropecuarias y de la pesquera. La creación de este museo, fue parte de una política global del gobierno socialista, cuyo objetivo principal era democratizar la cultura y usar, como herramienta, el sistema educativo. Así también, durante este gobierno se creó la Biblioteca Florentino Ameghino, que funcionaba en un horario muy particular -de 20,30 a 22 hs- ya que estaba destinada a la formación intelectual de los trabajadores.

Otro espacio para el arte fue el Teatro Auditorium, que además de realizar espectáculos artísticos, ofrecía y ofrece exposiciones de pinturas, esculturas, dibujos y otras manifestaciones artísticas. Junto a este teatro y con un viso más modernizado se encuentra el Centro Cultural “Martín de Pueyrredón” (la antigua Biblioteca Municipal). Allí funciona desde el año 1980, la Biblioteca Pública.

Los museos y las bibliotecas, formaron parte generalmente de un programa oficial. Fueron creados por los gobiernos del momento y respondieron a una política propia. Algunas bibliotecas permanecieron apartadas de este programa y se mantuvieron a través de distintos gobiernos municipales, dentro de la ideología que las sustentaba. Este es el caso de las bibliotecas populares “Carlos Liebknecht” y la “Popular Juventud Moderna”. La primera siguiendo los preceptos de la III Internacional y la segunda del anarquismo.

La Biblioteca Popular Juventud Moderna -que aún funciona en la Dgnal. Pueyrredón y Bolívar- fue fundada por un sector de la clase trabajadora y funcionó como un verdadero centro cultural y educativo. Durante mucho tiempo, esta institución se negó a remitir los datos estadísticos -cantidad de material que poseía, el número de concurrentes, las obras consultadas y las obras prestadas- , con los que la Municipalidad realizaba cierto control del movimiento de las bibliotecas populares. Esta actitud respondía a dos razones: la primera relacionada con la propia ideología anarquista que rechazaba cualquier medio de participación político-institucional y la segunda, como protesta ante la exigencia de control por parte de la Municipalidad. Por estos motivos, en más de una ocasión fueron víctimas de persecuciones y clausuras.

Las actividades que desarrollaba esta Biblioteca, fueron representaciones teatrales, lectura de libros, conferencias (generalmente relacionadas con la vida del trabajador) y charlas sobre temas puntuales, como la economía política, la prostitución y los efectos del alcohol y del tabaco. Otra de las preocupaciones de esta biblioteca, fue la educación orientada hacia el aprendizaje de ciertos oficios.

Por medio de la cultura, se intentó afianzar el sentimiento nacional. Las inauguraciones de bustos y monumentos recordatorios de próceres, también cumplían esta función, la de afianzar una identidad y generar un espacio cultural común a los diferentes grupos sociales.

Esta relación entre actividades culturales e identidad nacional, continuó desarrollándose a lo largo de los años y fue de hecho el origen de la realización del monumento a El Gaucho, en la década de 1930. Con este fin se pidió a la población, por medio de la radio, la recolección de picaportes, herrajes, canillas, caños, depósitos de calentadores y hasta pesas viejas, que fueron fundidos para hacer el monumento.

En su origen, la ciudad de Mar del Plata no fue solamente un balneario que ofrecía descanso y recreación, sino también el lugar de residencia e inspiración de numerosas personas que resaltaron las artes y la cultura.

En el año 1919, se creó la Banda Municipal. Más tarde, se fundó la Orquesta Sinfónica Municipal, que fue dirigida durante muchos años, por el maestro Washington Castro. Castro, no solo explicaba las obras antes de comenzar las representaciones, sino que organizaba una serie de conciertos didácticos, que también fueron llevados a las escuelas.

La música ejecutada por las bandas, se contraponía a la preferida por la aristocracia local y porteña. Éstas optaban por la ópera, la música de salón y las melodías clásicas. Incluso cada chalet contaba con su propio salón de música (algunas incluso con palcos) y era casi obligatoria, la presencia de un piano.

Además de las bandas de música mencionadas anteriormente, los coros fueron años más tarde, una de las manifestaciones más antiguas de la música cantada. Mar del Plata contó y cuenta con varios de ellos, como es el Universitario, el Vocal Arsís, la Escuela de Canto Coral, el Coro Vasco, el Marplatense, entre otros, que participaron en certámenes nacionales e internacionales, con una gran afluencia de público.

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