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El vínculo físico de Astor Piazzolla con Mar del Plata

19 marzo, 2010

La casa en la que nació, el sitio donde fue bautizado, el comercio que tuvo su padre, los domicilios de amigos que frecuentó y el lugar donde hoy descansa su familia. La Mar del Plata de hoy guarda el itinerario que recorrió, alguna vez, el compositor Ast

» Los participantes de la visita guiada, en el viejo campo santo local.
Poco o nada queda de la Mar del Plata de la década del ’20, la ciudad que vio nacer a Astor Piazzolla. Sin embargo, como testimonios de una historia de vida que se volvió universal, subsisten al cambio urbano algunos sitios -¿mojones, hitos?- por los que anduvo un joven Astor Pantaleón, cuando el genio de su creatividad avasallante aún no se había manifestado, y luego, un ya reconocido artista.
En el terreno de las interpretaciones -de las hipótesis, tal vez- queda la respuesta a la pregunta de cuánto influyó esta ciudad, en la que vivió dos veces de manera fragmentada y a la que visitó en su apogeo creativo tiempo después, en el pleno desarrollo de su magnífica obra musical. (Ver el recuadro “Contrastes…”)
Hoy, detrás de las fachadas de algunas viejas casonas, detrás de muros añejos y hasta de piedras descoloridas por la acumulación de calendarios, es posible reconstruir el vínculo físico del compositor con Mar del Plata, una relación que en el imaginario colectivo local no fue entrañable, a pesar de que el mismo Astor se encargó varias veces -en testimonios grabados visualmente- de mencionar las virtudes y el amor por este lugar, en el que también nacieron sus padres Vicente Piazzolla (“Nonino”) y Asunta Manetti (“Nonina”).
Recientemente, el Emtur organizó una visita guiada por los sitios marplatenses que tuvieron que ver con la historia del creador de “Adiós Nonino”. Es que la actual gestión cultural pretende devolverle a Piazzolla el lugar que tiene como hijo más que pródigo de este sitio. Por eso marzo estuvo dedicado a su figura, con actividades que tuvieron variadas aristas.
Elaborada por la Asociación de Guías de Turismo de Mar del Plata, la visita guiada -que fue gratuita y se realizó a bordo de un colectivo dispuesto por el Emtur- estuvo a cargo de la guía de turismo María de los Angeles Salas.
El recorrido comenzó por el principio, es decir, por el espacio en el que nació un 11 de marzo de 1921. En Rivadavia 2527, donde hoy se levanta un centro comercial, nació el compositor. Dos placas recuerdan este hecho: una, de bronce, fue colocada en 1996, cuando Astor hubiera cumplido 75 años, la otra, de mármol, se la colgó este año en un nuevo aniversario de su nacimiento.
La mutación arquitectónica arrasó con la fachada del hogar de los Piazzolla. Sin embargo, frente a esta dirección, siempre por la calle Rivadavia, es posible observar una edificación de dos plantas de similar aspecto que la que habitó el pequeño, antes de que sus padres tomaran la decisión de partir rumbo a Nueva York y probar suerte allí.
Vivió sus primeros cuatro años en el interior de una edificación de dos pisos, con balcones y columnas: en la planta baja se ubicaban locales comerciales, en la alta la vivienda de las familias.
Antes de que los tres se mudaran a Estados Unidos y se instalaran en plena comunidad italiana neoyorquina, Asunta y Vicente decidieron bautizarlo, hecho que se realizó en el Bautisterio de la Catedral local, otro sitio en el que se puede rastrear parte de su historia.
Regreso
A los 9 años, Astor regresó junto a los suyos a Mar del Plata. Dejó en el hemisferio Norte un pasado algo violento como miembro de pandillas de inmigrantes. Entonces, guardaba para sí el bandoneón que su papá le regaló a los seis años. La crisis del país -las secuelas de la gran depresión de los años ’30- hicieron fracasar el emprendimiento económico que los Piazzolla realizaron en Mar del Plata: habían puesto una peluquería. Y nuevamente, regresaron a New York.
Astor tendría que esperar hasta los 16 años para que se reanudara su vínculo con Mar del Plata. A esa edad lo conoció al músico Luis Savastano, que vivía en el 3431 de la calle Rivadavia, una casona que se mantiene fiel a la de aquellos días. Savastano era un pianista y compositor que tenía una orquesta, la primera formación en la que participó el joven Astor. Allí ingresó, en principio, para reemplazar a uno de los bandoneonistas de la formación marplatense.
Para ese momento, Piazzolla empezaba a desandar su destino de músico: ya había tomado clases de música clásica, de bandoneón y también había conocido a Carlos Gardel (famosa es la anécdota en la que aparece en la película “El día que me quieras”, filmada en Estados Unidos). Y si no fuera por la negativa de su padre, casi se embarca en la gira fatal que llevó al “Zorzal Criollo” a Medellín, Colombia.
Despegue
Su participación en la orquesta de Savastano significó el empuje para que se instalara en Buenos Aires, ciudad en la que conoció a Aníbal Troilo y en la que siguió perfeccionándose junto a Alberto Ginastera.
Otra huella de su paso por esta ciudad, se encuentra en la fachada de una casa ubicada en la cercanías de la Terminal de Omnibus, en Alberti y Alsina. Allí su padre instaló una bicicletería. Y en lo que hoy es un restaurante de comida china, Astor talló ya adulto y padre el nombre de su hija “Diana” en las paredes de esa casa. La pequeña cursaba una enfermedad de la que le costaba recuperarse y el grabado de su nombre en el muro supuso todo un símbolo para la vitalidad de la niña, hoy convertida en escritora.
Una bóveda carente de mantenimiento, con puertas de cedro vencidas por el sol y ventanas sin pintura ubicada en el cementerio marplatense de la Loma guarda en la actualidad los restos de sus padres. Vicente murió en 1959, mientras que Asunta en la década del ’80. Los restos de Astor, en tanto, no se encuentran aquí, a pesar de que, dicen, era voluntad del músico descansar en la tierra que lo vio nacer.
Contrastes marinos y el debate sobre la identidad
La ambivalencia sonora del mar, la frecuente pregunta sobre la identidad de su música y el haber vivido los primeros años de su vida en estas costas son, acaso, los elementos marplatenses que tiene la creación musical de Astor Piazzolla, según entendió Jorge Strada. “Los primeros años de vida de un niño marcan mucho -dijo el músico, psicólogo y coordinador de la Biblioteca Musical Astor Piazzolla-. Y esas raíces las tiene en Mar del Plata, sus dos padres fueron marplatenses y Nonino tuvo una gran influencia en su vida”.
Para Strada, los contrastes del mar se reflejan en su obra, a través de los fragmentos virulentos, de furiosa vitalidad que se alternan con otros momentos de suma calma.
También la cuestión de la identidad parece ser un sello distintivo del universo marplatense. Muchos siguen preguntándose dónde radica la identidad local, frente a ciudades que la tienen bien definida. Ese debate lo trasladó el compositor a su música, difícil de encasillar en un género convencional.
Además, otro hecho marítimo y lugareño rescató Strada: el gusto de Piazzolla por la pesca. “Llegó a realizar pesca embarcada en Mar del Plata y le encantaba pescar tiburones”, recordó, a pesar de que eligió Punta del Este a la hora de tener su casa de veraneo. Entonces era un lugar menos bullicioso para sus ansias de descanso. Esa elección, recordó, motivó el enojo de algunos marplatenses.
Dos composiciones dedicadas a su ciudad natal
Una obra inédita rescatada por el pianista Manuel Rego y la famosa “Mar del Plata ’70”, inspirada en el libro que escribió el ex intendente marplatense Jorge Raúl Lombardo, son las referencias musicales directas que Piazzolla tuvo con su ciudad natal.
La primera nació en agradecimiento a una familia local que, siendo él ya un músico consagrado, le prestó un piano para que pudiera tocar en una de sus tantas visitas que le hacía a su madre mayor. Como devolución de ese gesto, les regaló “Tema para la noche”, composición que dura un minuto y que Rego rescató del olvido en la década del ’70. Luego lo grabó y el audio forma parte hoy del patrimonio de la Biblioteca Musical Piazzolla, contó Strada.
La otra composición, muchísimo más famosa, nació de la amistad que tuvieron Lombardo y Piazzolla. El ex intendente socialista había volcado, a mediados de los ’60, en el libro “Mar del Plata ’70” sus ideas sobre la ciudad que se avecinaba. Cuestiones ligadas a la población ocupaban gran parte del texto que editaron sus amigos.
Cuando Lombardo le obsequió el libro al músico -ambos nacieron en el mismo año y a pocos metros de distancia y sus familias fueron amigas-, el compositor declaró a poco de leer el título: “¡Qué lindo tema para un tango!”.
Al tiempo, escribió esta música, una de las más complejas de su obra sonora.
Desde 1992, una biblioteca pública difunde su obra
Gestada dos meses antes de que se produjera la muerte de Astor Piazzolla, en junio de 1992, la Biblioteca Pública de Música “Astor Piazzolla” contiene, además de información sobre la vida del compositor, gran cantidad de partituras de las obras musicales de este renovador del tango.
Jorge Strada, coordinador y gestor de este espacio que abre sus puertas de lunes a viernes de 10 a 13 y de 15 a 18 en 25 de Mayo casi Independencia, señaló que el músico tiene más de dos mil obras creadas y contó que en la biblioteca también se puede encontrar material audiovisual y sonoro.
En una de las últimas entrevistas filmadas que aceptó realizar, Piazzolla se explaya largamente sobre su relación con Mar del Plata. Repasa sus recuerdos de la infancia y dice que los mejores los tiene en este sitio, habla de su amor al mar y recuerda las circunstancias en las que nació.
“Fue Mar del Plata la que no le tuvo amor a Piazzolla -interpreta Strada-. Lo mismo habría pasado si hubiera nacido en Chascomús, por ejemplo. Mar del Plata tiene un arraigo tanguero de los años ’40. Hoy son los jóvenes músicos (marplatenses) los que más lo interpretan”.
Y recordó su esfuerzo durante los primeros años de la institución al conmemorar el aniversario del nacimiento del artista. “Todos los 11 de marzo le rendíamos homenaje, lo hacíamos desde la Biblioteca, hasta hicimos un concurso que entregó el premio Piazzolla. Pero costaba mucho, me sentía muy solo”, indicó.
Calle, aeropuerto y teatro
Una calle que atraviesa la ruta 11, ubicada en el sur de la ciudad, el aeropuerto local y la principal sala teatral del complejo Auditorium llevan el nombre “Astor Piazzolla”. Se trata, tal vez, de una forma de generar un apego entre los lugareños con quien es, acaso, la figura artística más importante que dio Mar del Plata.

Fuente: La Capital

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